Sierra Nevada: Veleta, Mulhacén y cresta del Carihuela al Elorriaga

En montaña, el tiempo, al final decide. Llevábamos toda la semana mirando la previsión del tiempo para Villanúa y el Valle de Canfranc. El viernes nieve a partir de 2.800 m y más de 3 litros por metro cuadrado de lluvia en el valle. El sábado mejoraba ligeramente, aunque se mantenía inestable. Similar el domingo.

El lunes y martes los whatsapps eran todos esperanzadores, llenos de ilusión porque la previsión cambiase; pero el  jueves tocó analizar la previsión con realismo y decidir. ¿Vamos a Pirineos a pesar de todo y ya veremos, o buscamos una alternativa?

Comenzamos a mirar la predicción en el resto de cordilleras y vimos que en Sierra Nevada el tiempo era estable. Llamada al Albergue Universitario, en el que tenían plazas y confirmación de cambio de ruta. Había compañeros que ya tenían otros planes, pero una avanzadilla decidimos bajar a conocer mejor la zona. La precipitación del cambio hizo que fuésemos en el viaje discutiendo las rutas a realizar.

Contra la montaña no se puede ir. Subir una montaña no depende tanto de tí como que de ella te acepte, que suena muy poético. Pero junto a tu fuerza y habilidades dependemos de la dureza de la vía y de la meteorología, por lo que hay que ser consciente de todos estos factores a la hora de organizar una salida. Al final, en nuestro caso, fue un acierto. Pudimos disfrutar de estas montañas rudas y tantas veces, para los que vivimos en la meseta, desconocidas.

Viernes 22 de Septiembre: Ascensión al Veleta

Llegamos al Albergue Universitario a las cinco de la tarde, dejamos las mochilas en la habitación y emprendimos a la carrera -literalmente comiendo el bocadillo mientras caminábamos- la ascensión de este esbelto pico.

La ascensión se realiza por sendero muy marcado que es atravesado por la pista asfaltada que sube a las Posiciones del Veleta (llamadas así porque durante la Guerra Civil desde este punto se controlaba el paso de la sierra). El camino es cómodo y no ofrece dificultad, por lo que ponemos un ritmo fuerte que nos lleva a la cima en una hora y cuarto.

Pasando por el monumento a la Virgen de las Nieves, nosotros nos desviamos entre la multitud de sendas hacia la esbelta cara norte del Veleta, para admirarnos con sus vertiginosas canales y plantear rutas invernales en el Club. La vuelta la retomamos por el mismo sendero, evitando la pista salvo en los momentos que debíamos cruzarla.

Desde la cima vemos el Mulhacén y la Alcazaba. La duda es si mañana podremos llegar hasta la Alcazaba. Al sur tenemos una preciosa cresta que va desde el pico Carihuela (3.227 m) hasta el Elorrieta (3.183 m). Decidimos que será nuestra ruta para el domingo por la mañana.

Sábado 23 de Septiembre: Ascensión del Mulhacén

Da peceza salir del saco de dormir. Son las 6:30 de la mañana y en media hora tenemos que estar desayunando. Hoy ascenderemos al Mulhacén. Debemos subir nuevamente hasta la inmediaciones del Veleta, al refugio libre de la Carihuela a sus pies, y luego estaremos a una altura superior a los 3.000 m todo el día.

Cuando salimos del albergue hay gente que ya está preparada para coger un autobús del Parque Nacional que les sube a las posiciones del Veleta. De cogerle nos quitaríamos un buen trecho, pero el caso es que hemos venido a caminar 😉 Mañana, que vamos con prisa, quizá sea una solución para poder hacer la cresta del Elorrieta.

Hoy estamos acostumbrados a la altura y nos movemos rápido y cómodos. En poco más de una hora llegamos al refugio libre de la Carihuela y caminamos hacia la cara este del Veleta, donde hay un paso equipado con cadena que nos ahorrará un trecho de camino hacia el Collado del Lobo.

Una vez en el Collado del Lobo se trata de seguir una pista hasta el Refugio Libre de la Caldera. En nuestro caso asendemos hacia el Puntal de Loma Pelá, con lo que evitamos un tramo de pista y nos da unas escelentes vistas de la Laguna de la Caldera, el refugio y el Mulhacén.

Desde el Refugio de la Caldera hay que dirigirse hacia la cara oeste del Mulhacén. Hay una evidente huella, pues a pesar del desnivel a superar no ofrece ninguna complicación técnica más allá del propio esfuerzo.

Y si hablamos de esfuerzo, no podemos dejar de recordar al de la joven francesa que encontramos subiendo descalza lentamente, pues hay que superar pasos por tramos de pedrera terribles -no nos podemos imaginar cómo fue su bajada- y tras varios días de ayuno, dejándonos fascinados.

Cima del Mulhacén (3.482 m), cima de la Península Ibérica

La vuelta la realizamos por la misma ruta, aprovechando para ver a varios grupos de cabras montesas mientras las nubes iban cubriendo las cimas presagiando chubascos.

Domingo 24 de Septiembre: Cresta desde el Carihuela al Elorrieta

Pues aunque el día anterior las nuebes de evolución presagiaron tormenta, amaneció despejado y durante la noche no cayó ninguna gota.

 

Sierra Nevada es un terreno para la aventura y el vivac. Son muchos los montañeros que con sus enormes macutos disfrutan de las noches a la intemperie, o duermen en los diversos refugios libre -y muy bien cuidados- que se encuentran por encima de los 3.000 metros. La ruta de hoy comienza al lado de uno de ellos: el de la Carihuela.

Vista del Refugio Vivac de la Carihuela, el Pico Carihuela, los Tajos del Nevero, los Tajos de la Virgen y el Elorrieta

Como queremos salir de vuelta antes de comer decidimos coger el autobús que nos sube hasta las posiciones del Veleta y encaminarnos hasta el refugio de la Carihuela. La cresta es sencilla, no requiriendo cuerda, aunque consideramos que el casco es recomendable, pues hay tramos con caidas de piedras.

Transcurre todo el rato sobre los 3.000 metros y se trata de ir salvando por una u otra vertiente de la cresta los diferentes gendarmes y bloques que tiene. Se asciende a los Tajos del Nevero y los Tajos de la Virgen tras el Carihuela.

Nosotros no llegamos hasta el Elorrieta por el tiempo del que disponíamos, por lo que dejamos pendiente completar esta preciosa ruta con la cima del Elorrieta y continuarla hasta el Torzal del Cartujo, completando así este cordal de los tresmiles occidentales de Sierra Nevada.

La vuelta la realizamos descendiendo desde los Tajos de la Virgen hacia las lagunillas de la Vigen y el Vado de las Lleguas, para tomar un tramo de la zona degradada por las pistas de skí y las curiosidades que uno encuentra en ella.

 

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